Mostrando entradas con la etiqueta generosidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta generosidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de julio de 2012

Lo que le gustaría oír.

Pienso constantemente en lo que me diría mi padre, que ya no está, en una u otra ocasión, ante un problema o circunstancia adversa. Le tengo presente más de lo que podía imaginar. Le pido que me mande un mensaje, una señal, su ayuda, sus ánimos y fuerza.... A veces imagino sus consejos y respuestas y desde mi interior las convierto en mías y suyas a la vez..... Pero hoy ha ocurrido algo diferente, por fin, y ya era hora, me he parado a pensar, no en lo que querría oír de él sino, en  lo que a él le gustaría oír de mi, desde mi interior. Lo que siento. Qué le diría, cómo se lo contaría, cuántos detalles pondría, la pasión que me embargaría. Al hacerme esa pregunta he descubierto que realmente no me preocupa lo que él pensaba de mi, sé que sabía que era valiente, entregada, fuerte y alegre. Nunca lo dudó. No hizo falta que me lo dijese.... Yo lo sé. Durante mucho tiempo eché de menos esas palabras, pensaba que era importante que me lo reconociese..... No me di cuenta de que me dijo lo más importante: " Conseguirás cualquier cosa que te propongas" . Y con esa frase daba por hecho que ese "cualquier cosa" iba a tener éxito. Puedo presumir de que nunca me dijo no puedes, no vales. Con eso, me dio el regalo más grande que se le puede dar a una persona......Confianza en mi misma. Nada fue fácil con él, pero a la vez todo fue sencillo. Me invitaba a soñar, a crear, a imaginar, a creer en esos sueños y a dar con generosidad. Me enseñó a vivir con los cinco sentidos, a enamorarme de la vida, a inspirarla, a respirarla, a olerla y saborearla. Me enseñó a amar el arte, a emocionarme con una canción o con un baile....... Nada fue fácil con él pero fue sencillo. Me quitó el miedo a vivir plenamente, a mostrarme como soy a pesar de que eso incomode a los demás, a quererme. Nunca se lo dije porque no sabía lo que quería oír, pero ahora , que ya sé lo que le gustaría oirme decir, se lo digo en voz alta: Gracias por enseñarme a disfrutar de la vida. Te quiero.

jueves, 24 de mayo de 2012

Valentía

Nada más lejano de la valentía que el no dar la cara. El impedir que el otro, o los otros, puedan conocer nuestras intenciones. Siempre supe que no me gustaban los cobardes, aunque nunca tuve tan claro por qué. Me preocupaba su falta de compromiso, su rechazo a los retos y su indiferencia.... No sabía entender. No quería ver esa falta de transparencia en sus actos. Es difícil definir la valentía en un único concepto. No es sólo enfrentarse, implica mostrarse tal cual somos, con nuestros defectos a flor de piel. Implica entrega, generosidad, con nosotros mismos o con los demás. Implica respeto y compromiso. Implica mostrar siempre la cara a pesar de las adversidades. Sí, me gustan los valientes. Pero ¿Por qué a veces no reaccionamos? Me aterra sospechar que el miedo puede paralizarme y convertirme, sin querer, en cobarde..... Ves, a mi también puede pasarme y entonces no quiero creer que he perdido mi fuerza, mi empuje y mi entrega. Vuelvo a darme cuenta de que juzgar es más sencillo que cambiar de posición. Todos podemos ser cobardes y no por eso no estamos comprometidos. En algunos momentos ese miedo nos paraliza y nos convierte en lo que nunca quisimos ser. El cobarde no es indiferente e insensible, sólo tiene miedo porque no cree en si mismo. Le falta autoestima. Analicemos profundamente algún momento de nuestra vida en el que fuimos cobardes. Que poco nos gusta, pero seguro que ha habido alguno. Al final llegaremos a la conclusión de que no fuimos nosotros sino la falta de ese nosotros. Estábamos perdidos, solos, sin nuestro ser, dejándonos llevar por lo que creíamos fuerza y descubriendo, sin gustarnos nada, que el miedo nos invadía. Volvamos a creer en nosotros mismos, a buscar en esas situaciones un aprendizaje, un refuerzo para hacernos más intensos. Llenémosnos de paz interior, de felicidad. Este es el gran premio para nuestro propio ser. Inundará cada célula de nuestro cuerpo y nos convertirá, por arte de magia, en verdaderos valientes.