Mostrando entradas con la etiqueta escuchar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escuchar. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de octubre de 2012

Al desnudo.



Me imagino que para la mayoría es difícil escribir lo que te empuja a ser como eres. No me cuesta explicarlo en sí, aunque entiendo que querer crecer y hacer crecer a las personas es un modo de vida, no algo que pueda explicarse. Es igual que ser feliz. Es una forma de vivir.
Por mi profesión, soy médico, siempre he tenido la suerte de tener contacto continuo con las personas, con muchas personas. He disfrutado ayudando a sanar físicamente pero, sin duda, lo que más satisfacción me ha producido es ayudar a sanar psíquicamente. Siempre comento que es curioso como en mi consulta a veces los pacientes vienen por un dolor concreto y, después de un rato hablando, ese dolor ya no importa, es más, a veces incluso me ha pasado el olvidarme mandarles alguna medicación.
Me gusta la medicina de las palabras, me gusta reconfortar, me gusta que las personas se quieran a si mismas  y a los demás y que reconozcan dentro de ellas sus talentos, me gusta apoyar, hacer reír, motivar, animar, escuchar, acariciar, tocar y abrazar. Me gusta acompañar en esa búsqueda interior , disfrutar cuando sonríen porque han descubierto que son mejores de lo que pensaban, que tienen mucho que dar, que hay esperanza y luz, que todo es posible. Me encanta saber que cada día puedo ayudar un poquito a alguien a encontrar su camino. Estas sensaciones me han empujado a buscar más, a decirme a mi misma que podía llegar a más personas, que tenía que hacerlo, que era mi meta y por qué no, mi don. Me han obligado a "exigirme" ese crecimiento y a salir de mi zona de confort. Decíroslo hoy es una forma de compromiso. Gracias por formar parte de ese "otro" que completa mi ser.

viernes, 24 de febrero de 2012

Tu silencio.

Sé que me pierdo muy a menudo intentando buscarme. Desde hace un tiempo me dedico conscientemente a esa búsqueda y, sin querer, abandono la otra búsqueda, la del amor que, como siempre, implica dedicación y observación. Hay que mirar para ver lo que realmente es digno de nuestra atención y para mirar necesitamos concentrarnos en lo que miramos. Tú eres digno de ser observado, si no te miro no puedo ver lo que me gritan tu sentimientos. Me vuelvo a quejar de que no hablas, de que no cuentas..... !Qué equivocada estoy! Llevas años gritando desde tu interior las "cosas" que te pasan, pero yo no las oía.... Sólo porque no sabía mirar. Parece parodójico, mirar para escuchar. Pero es así. Nos empeñamos en que vengan y nos cuenten, en que nos busquen solicitando nuestra ayuda.... En cambio no somos capaces de leer en el silencio. ¿Cuántos sentimientos esconde ese silencio, cuántas lágrimas que nunca se derramarán, cuántos gritos de rabia contenida que jamás se escucharán.? Siento mucho no saber leerte, no haber aprendido todavía a mirarte escuchando. Siento seguir queriendo que te acerques a mí a mi manera, como yo quiero. Siento, de verdad, no poder penetrar en tí para ayudarte. Por ahora tendré que ir haciéndolo como pueda, pero me propongo aprender. Desde hoy, aunque me cueste, buscaré un modo de escucharte mientras te miro. Me propongo aprender a mirar escuchando igual que aprendí a leer en tus ojos. Te lo mereces.